Ejercicios de Pilates.

Siguen los principios básicos del Pilates: concentración, control, centralización, precisión y respiración. La práctica del Pilates requiere un ambiente adecuado y, como cualquier actividad física, orientación profesional especializada. Los ejercicios pueden ser realizados en equipos o en el suelo, y proporcionan fortalecimiento y flexibilidad para la musculatura del cuerpo.

Ejercicios de Pilates en equipos: Ya los ejercicios hechos en aparatos se realizan de forma rítmica, controlada y asociada a la corrección postural ya la respiración. Los equipos ofrecen una amplia posibilidad de movimientos variados y son ajustables para facilitar o dificultar los ejercicios. Los resortes, utilizados para proporcionar los diferentes niveles de intensidad de los movimientos, se clasifican en colores: negro, rojo, verde, azul y amarillo, en orden decreciente de intensidad.

Ejercicios de Pilates en el suelo: Los ejercicios realizados en el suelo enfatizan el aprendizaje de la respiración y del centro de la fuerza, el alumno depende de la fuerza del propio cuerpo para realizar los movimientos. Por esta razón, los ejercicios tienden a ser más pesados, exigiendo más del practicante. Y es así que el cuerpo entero es fortalecido. Sin embargo, el trabajo también puede ser facilitado con el uso de accesorios, como bolas o elásticos, que presentan material propio para la realización de los ejercicios, con los que los alumnos acostumbran a divertirse bastante en las clases.

Ejercicios para la columna: La causa de dolores lumbares está asociada al desequilibrio muscular. La mala postura en el día a día, el exceso de tiempo gastado frente al ordenador, así como el uso de bolsa u otros accesorios pesados ​​y calzados inapropiados, acaban favoreciendo la desestabilización de los músculos, pudiendo causar daños al cuerpo, principalmente a la columna. El Pilates posee ejercicios apropiados capaces de aliviar los dolores. La eficacia consiste en el fortalecimiento de musculaturas profundas y certeras en la reeducación postural, como los multífedos, que actúan como estabilizadores de la columna, impidiendo las desviaciones. El Pilates también trabaja los músculos paravertebrales, ayudando en el mantenimiento de la columna erecta. El trabajo con el músculo cuadrado lumbar ayuda en la extensión y la rotación del tronco. Y, por último, el Pilates también trabaja el trapecio, músculo responsable de los movimientos de cabeza, hombro y diafragma – músculo de la respiración. Los ejercicios específicos para el dolor de columna deben repetirse alrededor de cuatro veces cada uno, pero los límites del cuerpo deben ser respetados. Las series pueden aumentar conforme el estudiante gana más resistencia y habilidad. En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de los alimentos, se debe tener en cuenta que, antes de iniciar los ejercicios, principalmente para quienes ya presentan dolores en la columna, es indispensable una evaluación física por profesional cualificado y para su suponer efectos rápidos y duraderos, el Pilates debe ser practicado con foco y concentración, pues es así que puede ganar la conciencia de cada músculo que está siendo trabajado en el cuerpo y, consecuentemente, facilitar a la hora del fortalecimiento.

Ejercicios para hacer en casa: Cuando pensamos en Pilates, pronto nos viene a la mente una técnica que para ser realizada necesita de aparatos y un lugar específico. Esto es cierto, pero algunos ejercicios de Pilates también pueden ser practicados sin el uso de instrumentos o accesorios bien elaborados. El Pilates en el suelo (Mat Pilates) se puede hacer sin ningún material, pero para trabajar mejor el cuerpo, generalmente, el profesional que que acompaña al alumno utiliza también algunos accesorios, como la bola suiza y bandas de elástico con varias resistencias diferentes. Estos objetos sirven para dinamizar las clases y posibilitar el trabajo con el cuerpo entero. Una vez adquirida una conciencia corporal a lo largo de las clases, es posible que el alumno comience a practicar la técnica incluso en casa, pero vale resaltar que el acompañamiento hecho por un profesional es siempre más válido, pues puede orientar sobre posturas inadecuadas, además de otros direccionamientos. El profesional especializado acompaña la evolución del alumno, pudiendo trabajar dentro de sus necesidades y limitaciones. Ver un DVD de Pilates o leer sobre el tema no hace de ti la persona más apta para ejercitarse sola, la mirada del profesional hace toda la diferencia para la eficacia de la técnica y el consecuente alcance de todos los beneficios.

Ejercicios para gestantes: El cuerpo cambia bastante durante la gestación, lo que puede causar dolores, molestias y mala postura. Pero, siempre que no haya contraindicación médica, las mujeres embarazadas pueden practicar los ejercicios del Pilates y beneficiarse de los óptimos efectos de la técnica. Con la práctica, la gestante gana condicionamiento físico, bienestar, control de peso y un abdomen más fuerte que le ayudará en el trabajo de parto, facilitándolo. Pero son importantes algunos cuidados a la hora de realizar los movimientos de Pilates. Una de las grandes preocupaciones del profesional que la acompaña debe ser la garantía de una postura adecuada, pues el objetivo principal no está en el uso de mucha carga o repeticiones excesivas, pero en beneficios que la práctica regular de los ejercicios puede proporcionar a la gestante. El seguimiento correcto del profesional evita las posibilidades de caídas durante la práctica (debido a la barriga, el equilibrio queda alterado) y garantiza un trabajo especial con la respiración, pues la gestante no puede sostenerla durante mucho tiempo durante el ejercicio, el bebé puede quedarse sin oxígeno. La duración de una clase para la gestante es la misma de otros alumnos y se recomiendan al menos dos clases por semana. Ninguna gestante, sin embargo, debe iniciar esa o cualquier otra actividad física sin antes pasar por una evaluación médica de confianza, eso garantiza la salud de la madre del bebé.

Exercícios para la 3ª edad: El sedentarismo es un peligroso riesgo al surgimiento de enfermedades. Y envejecer no significa hacerse menos sano. El Pilates es una excelente indicación para la tercera edad, por ser un trabajo aplicado con gran margen de seguridad y respeto a los límites y ritmo de cada uno. La técnica puede ser adaptada a las diferentes necesidades y los beneficios en esta fase son innumerables: fortalecimiento muscular, mayor percepción de los movimientos y equilibrio, alivio de dolores y estrés, aumento de la flexibilidad, etc. Los ancianos no dejan de realizar los ejercicios por cuenta de la edad y eso ayuda bastante en la autoestima de ellos, pues se ven capaces de realizar lo que, hasta entonces, se juzgaban incapaces. Y todo esto sucede sin ningún riesgo de lesión. La técnica sólo se debe practicar después de una evaluación adecuada, pero está indicada para sedentarios y atletas, rígidos y flexibles, luego las personas de la tercera edad pueden practicar naturalmente.

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